Manifiesto de Silla
En Silla-Valencia, a 16 de Julio de 2005, un grupo de militantes socialistas, sindicalistas y cargos electos del Partido Socialista, de: Cataluña, Madrid, País Valenciano y País Vasco, a título individual y sin tratar de suplantar a los Órganos del Partido y respetando sus Resoluciones, pero en el uso del derecho y el deber que todo socialista tiene de compartir sus posiciones lealmente con sus compañeros y con su Organización, deciden poner una serie de reflexiones y preocupaciones por escrito para que otros militantes puedan hacer sus aportaciones o discrepancias, y abrir juntos paso al debate y a la confrontación democrática de ideas sobre el camino que debemos tomar como socialistas, sobre la situación en la que nos encontramos y la política que, en nuestra opinión, debería impulsarse desde el Partido y que ésta inspire al Gobierno.
La primera constatación a hacer es que, desde el momento de la victoria electoral del PSOE en marzo de 2004, el PP y todos los nostálgicos del gobierno Aznar se emplean con dureza y a fondo para tratar de impedir y combatir cualquier medida adoptada por el Gobierno, y para atacar al Partido Socialista por cualquier motivo o excusa.. En ningún momento han aceptado el triunfo socialista en las urnas; han cuestionado su legitimidad desde la misma noche electoral.
La ofensiva de la derecha recalcitrante, de la Iglesia, de la patronal, que encuentran su expresión política natural en el PP, ha arreciado desde que el 17 de mayo el Parlamento aprobara una moción que posibilita dar solución al conflicto en Euskadi mediante la negociación y el diálogo.
El 4 de junio, escudándose tras sus asociaciones de víctimas del terrorismo, el PP organizó una manifestación en Madrid con el objetivo de impedir cualquier solución que no sea la vía policial para volver a la era Aznar, al enfrentamiento, a la manipulación política del terrorismo con fines partidistas, contundentemente rechazada los días 12 al 14 de marzo-04 por los trabajadores y todos los ciudadanos progresistas.
El 18-Jun-05, los obispos y el PP convocaban manifestación contra el Gobierno, por la anulación de la ley sobre los matrimonios homosexuales, en defensa de “la familia” y para exigir que se sigan manteniendo los privilegios de la Iglesia, en particular la financiación a cargo de los PP.GG del Estado de la Iglesia y la enseñanza religiosa.
Desde las organizaciones de la izquierda, y principalmente desde nuestro Partido, no podemos permanecer neutrales en esta situación, así lo han entendido diversos congresos de UGT que han aprobado Resoluciones en defensa del diálogo y de la plena libertad de partidos. Es seguro que la mayoría de la población se lanzaría a la calle contra la escalada antidemocrática del PP secundando un llamamiento del PSOE.
Por esto mismo, el Partido Socialista no puede dar ninguna muestra de debilidad, debe responder a las expectativas abiertas el 14 de marzo-04, como lo hicieron los votantes exigiendo la retirada de las tropas de Irak. Nuestro partido tiene hoy la responsabilidad de dar muestras de la audacia que tuvieron los trabajadores y la juventud el día 20 de junio de 2002 contra el Decretazo de Aznar, ó los días 12 y 13 de marzo-04 enfrentándose a la antidemocracia del PP; José Luis Rodríguez Zapatero debe dar una salida negociada a la violencia en el País Vasco, derogar la Ley de Partidos para permitir la solución de los problemas a los que se enfrenta la sociedad. Sin diálogo, sin negociación, sin plenas libertades políticas y sindicales no tendremos la paz que necesitamos para resolver los problemas acumulados y acrecentados por los gobiernos de Aznar. ¿Podemos aceptar que un juez de la Audiencia Nacional admita a trámite una querella de la Asociación de víctimas del Terrorismo a favor de la ilegalización del Partido Comunista de las tierras Vascas contra el criterio de la Fiscalía?. La reacción busca boicotear desde todos los terrenos cualquier solución negociada al problema vasco.
Todavía hay sindicalistas procesados por la huelga del 20 J. El PSOE apoyó esa huelga, ¿por qué los fiscales no retiran ya todas las acusaciones que pesan sobre ellos?.
Hoy es posible, apoyándonos en la mayoría democrática que nos dio su voto, detener el proceso de crispación y de pérdida de conquistas sociales impulsado por el PP, hay que defender el Estado de Bienestar y recuperar lo perdido estos años.
Tras la era Aznar, nuestra llegada al gobierno ha supuesto un cambio que despierta expectativas en los trabajadores, en la juventud y en los pueblos que buscan ejercer democráticamente su soberanía para poner fin a la crispación y al enfrentamiento provocado por Aznar. Ceder a las provocaciones y a las presiones del PP echaría de nuevo a la abstención a los que han vuelto a darnos su voto. Defender el Estado del Bienestar es nuestra responsabilidad, nadie cree que va a ser el PP quien lo haga; por el contrario, todos sabemos lo que está haciendo Esperanza Aguirre en Madrid con la Sanidad Pública o lo que ha hecho el PP en Valencia financiando la construcción y el funcionamiento de hospitales privados. Nuestro proyecto sólo puede fundarse en una verdadera política social, de defensa de los servicios públicos frente a quienes en nombre de la liberalización y de la competencia buscan privatizarlos. Para continuar ganando las elecciones y hacer posible la defensa del Estado del Bienestar hay que comprometerse ahora desde el gobierno aportando vía Presupuestos Generales del Estado una financiación suficiente para los servicios públicos, con la defensa y construcción de hospitales y de centros de servicios sociales públicos cien por cien, poner fin a la financiación de la enseñanza privada.
Sin embargo, el anunciado proyecto de Ley Orgánica de la Enseñanza continúa subvencionando la enseñanza privada vía conciertos, en particular la enseñanza en manos de las órdenes religiosas. El Gobierno afirma también que mantendrá y cumplirá generosamente los Acuerdos con la Santa Sede.
El compañero y ministro Jesús Caldera, cede a las presiones de la patronal y anuncia nuevas medidas de flexibilidad laboral y su intención de convertirlas en ley incluso si no hay acuerdo sindical. Esto se enfrenta al posicionamiento del Congreso Confederal de UGT de no aceptar ninguna medida que favorezca los despidos o la flexibilidad y la defensa de las Pensiones y el actual periodo de cálculo.
Con cada concesión que el Partido y el Gobierno hacen al PP, a la Iglesia, a la patronal, la derecha más retrógrada se envalentona, exige a José Luis Rodríguez Zapatero que vaya más lejos en la política que Aznar no pudo continuar aplicando, entre otras cosas porque nuestro Partido se opuso a ello, encabezó las manifestaciones, salió a la calle con los cientos de miles que pedían la dimisión del gobierno Aznar, la derogación de la LODE, de la LOU, de todas las contrarreformas del PP. Respetar el mandato de nuestros electores, defender las políticas socialdemócratas, las conquistas sociales sólo puede fortalecernos; ceder ante la reacción, nos conduce al desastre. Analicemos lo que está ocurriendo en Alemania (SPD), en Francia (PS) o en Inglaterra (PL), aunque no se den las mismas situaciones, el denominador común es el debilitamiento de las organizaciones de los trabajadores. Reflexionemos en los motivos del altísimo abstencionismo que se produce en nuestro país en los procesos electorales, con la excepción del 14-M, y en los que siempre se ve perjudicada la izquierda.
Nos preguntamos ¿En qué nos ha beneficiado ir a la cabeza de la ratificación de la Constitución Europea? ¿Por qué teníamos que ir a la cabeza de Europa en esto cuando vamos a la cola en gasto social?. Creemos que deberíamos sacar las lecciones que se derivan del hecho de que han sido los trabajadores, los sindicatos los que con el voto No en Francia y en Holanda han defendido los derechos de los trabajadores europeos. ¿A caso sería posible la Directiva “Bolkestein” con una Unión de Europa en la que prevaleciesen los derechos sociales y el respeto e incremento del Estado de Bienestar, sobre los intereses de las grandes corporaciones económicas y las multinacionales?.
Compañeros, creemos que estamos en un momento realmente decisivo, que requiere un amplio debate en el seno de la familia socialista, para que pueda ser superada una situación que amenaza profunda y constantemente a nuestro Partido, con conducirlo a la división regional.
El 4 de julio, el compañero José Luis Barreda, presidente de Castilla-La Mancha declaraba: “Estamos en una larga guerra del agua que Castilla-La Mancha va a ganar”. ¿Contra quién es esta guerra? ¿Contra Murcia, Almería y Valencia? ¿La misma guerra de Valencia y Murcia contra Aragón y Cataluña?. Pero el problema de los agricultores de Levante es la especulación urbanística, los campos de golf, la privatización del agua y su encarecimiento, las políticas agrícolas y comerciales impuestas por los acuerdos de la OMC y la PAC que castigan la producción.
El problema de la financiación autonómica, ¿no está enfrentando a Extremadura y Andalucía con Cataluña, Baleares y Valencia? ¿A dónde vamos? ¿La lengua y cuántas cuestiones más se constituyen o pueden constituirse en elementos de división y de enfrentamiento entre regiones y en el interior de cada región o nacionalidad?
Es falso que haya intereses regionales distintos. El Partido Socialista debe salir de este entramado regionalista. Mientras crecen la división y los agravios entre regiones, los enfrentamientos y las “guerras”, los promotores inmobiliarios y las constructoras, las grandes compañías de seguros, los bancos y las multinacionales, toda clase de especuladores y grupos de presión que actúan como mafias, se lucran con la recalificación de terrenos, con la privatización de la sanidad, con la destrucción de las conquistas sociales, y nuestro Partido empieza a convertirse en 17 partidos socialistas, que no pueden sino convertirse en un juguete en manos de quienes esperan lucrarse con estas guerras artificiales, 17 partidos socialistas incapaces de resistir las presiones de los poderes económicos, de las grandes empresas, de las multinacionales.
No podemos consentir esto, si cedemos a las presiones regionalistas, estamos perdidos. Sólo un único Partido Socialista capaz de responder positivamente a la voluntad democrática expresada por la mayoría estos últimos años con la movilización y con el voto, capaz de garantizar la paz y los derechos democráticos de los pueblos al mismo tiempo, capaz de garantizar las conquistas sociales que permiten una vida digna a los trabajadores, un futuro a la juventud y una pensión de jubilación a cargo de la seguridad social suficiente para vivir cómodamente, puede garantizar un futuro en democracia y libertad, la igualdad de derechos para todos, la cohesión social.
Por otra parte, el regionalismo se complementa con el centralismo que niega los derechos a los pueblos. En ningún caso podemos dejar que se nos confunda con la defensa de la unidad de la patria que hace el PP. El compañero Rodríguez Ibarra se lo dijo bien claro a la cúpula del PP: no me manipulen, yo no defiendo la misma unidad de España que Uds.; “si me veo obligado a elegir entre el facha ese de Jiménez Losantos y Carod Rovira, por más diferencias que tenga, prefiero a Carod Rovira.”
Para que el Partido Socialista represente al conjunto de los trabajadores y ciudadanos es necesario que se oponga al centralismo del PP que provoca todo tipo de enfrentamientos (archivo de Salamanca, PHN, etc.) en nombre de la unidad nacional. La unidad de España no puede descansar sobre el ejército o la judicatura que hemos heredado del pasado. La unidad no se puede imponer. No podemos aceptar las ideas de quienes en el interior del Partido defienden la unidad con el PP en este aspecto, el consenso con el PP para abordar cualquier reforma estatutaria, de quienes incluso amenazan con recurrir al ejército para imponer la unidad nacional. No puede haber unidad sin libertad, por eso, para responder a las demandas de los pueblos de España, para representarlos políticamente, se impone la ruptura con las instituciones heredadas del franquismo, con el PP que las representa políticamente.
Nos parece que necesitamos con urgencia instrumentos de diálogo, de reflexión y de acción para que los militantes del Partido podamos recuperar la tradición socialista frente a esta deriva regionalista. En este sentido pretendemos promover iniciativas:
• Por la negociación y el diálogo en el País Vasco, en defensa de la Moción aprobada por el Parlamento.
• Para impedir una nueva reforma laboral, en apoyo a las resoluciones adoptadas en el Congreso Confederal de UGT.
• Por la defensa incondicional de la separación de la Iglesia y del Estado, incluso con la reforma de la Constitución. Un Estado laico no es un Estado multiconfesional. Tiene razón el ministro de Justicia, compañero López Aguilar, cuando dice que hay que hacer una relectura de la Constitución para no reproducir los tiempos del franquismo, tiene razón cuando critica los privilegios de la Iglesia católica y recuerda que apadrinó la guerra civil como una cruzada, estableciendo relaciones con el franquismo.
• Por la defensa de lo Público: Sanidad, Educación, Industria.
• Por una política Medioambiental, desde un punto de vista social. Si algo hemos podido comprobar en el incendio de Guadalajara es que la distribución autonómica de competencias impide abordar catástrofes que no respetan fronteras regionales, que la privatización y subcontratación de los servicios públicos, en este caso contra incendios, acrecienta las tragedias. ¿Quién se opone a que exista un dispositivo público y un plan estatal contra incendios si no es el PP que no quiso que los medios de la Comunidad de Madrid acudieran inmediatamente en apoyo de los de Castilla – La Mancha para luchar contra el incendio en el Alto Tajo?
• Definición del papel que debe jugar el Partido en cada Región para garantizar la unidad de los derechos de los trabajadores, que pasa por la unidad del Partido.
• Por una política que ponga coto a las deslocalizaciones.
La primera constatación a hacer es que, desde el momento de la victoria electoral del PSOE en marzo de 2004, el PP y todos los nostálgicos del gobierno Aznar se emplean con dureza y a fondo para tratar de impedir y combatir cualquier medida adoptada por el Gobierno, y para atacar al Partido Socialista por cualquier motivo o excusa.. En ningún momento han aceptado el triunfo socialista en las urnas; han cuestionado su legitimidad desde la misma noche electoral.
La ofensiva de la derecha recalcitrante, de la Iglesia, de la patronal, que encuentran su expresión política natural en el PP, ha arreciado desde que el 17 de mayo el Parlamento aprobara una moción que posibilita dar solución al conflicto en Euskadi mediante la negociación y el diálogo.
El 4 de junio, escudándose tras sus asociaciones de víctimas del terrorismo, el PP organizó una manifestación en Madrid con el objetivo de impedir cualquier solución que no sea la vía policial para volver a la era Aznar, al enfrentamiento, a la manipulación política del terrorismo con fines partidistas, contundentemente rechazada los días 12 al 14 de marzo-04 por los trabajadores y todos los ciudadanos progresistas.
El 18-Jun-05, los obispos y el PP convocaban manifestación contra el Gobierno, por la anulación de la ley sobre los matrimonios homosexuales, en defensa de “la familia” y para exigir que se sigan manteniendo los privilegios de la Iglesia, en particular la financiación a cargo de los PP.GG del Estado de la Iglesia y la enseñanza religiosa.
Desde las organizaciones de la izquierda, y principalmente desde nuestro Partido, no podemos permanecer neutrales en esta situación, así lo han entendido diversos congresos de UGT que han aprobado Resoluciones en defensa del diálogo y de la plena libertad de partidos. Es seguro que la mayoría de la población se lanzaría a la calle contra la escalada antidemocrática del PP secundando un llamamiento del PSOE.
Por esto mismo, el Partido Socialista no puede dar ninguna muestra de debilidad, debe responder a las expectativas abiertas el 14 de marzo-04, como lo hicieron los votantes exigiendo la retirada de las tropas de Irak. Nuestro partido tiene hoy la responsabilidad de dar muestras de la audacia que tuvieron los trabajadores y la juventud el día 20 de junio de 2002 contra el Decretazo de Aznar, ó los días 12 y 13 de marzo-04 enfrentándose a la antidemocracia del PP; José Luis Rodríguez Zapatero debe dar una salida negociada a la violencia en el País Vasco, derogar la Ley de Partidos para permitir la solución de los problemas a los que se enfrenta la sociedad. Sin diálogo, sin negociación, sin plenas libertades políticas y sindicales no tendremos la paz que necesitamos para resolver los problemas acumulados y acrecentados por los gobiernos de Aznar. ¿Podemos aceptar que un juez de la Audiencia Nacional admita a trámite una querella de la Asociación de víctimas del Terrorismo a favor de la ilegalización del Partido Comunista de las tierras Vascas contra el criterio de la Fiscalía?. La reacción busca boicotear desde todos los terrenos cualquier solución negociada al problema vasco.
Todavía hay sindicalistas procesados por la huelga del 20 J. El PSOE apoyó esa huelga, ¿por qué los fiscales no retiran ya todas las acusaciones que pesan sobre ellos?.
Hoy es posible, apoyándonos en la mayoría democrática que nos dio su voto, detener el proceso de crispación y de pérdida de conquistas sociales impulsado por el PP, hay que defender el Estado de Bienestar y recuperar lo perdido estos años.
Tras la era Aznar, nuestra llegada al gobierno ha supuesto un cambio que despierta expectativas en los trabajadores, en la juventud y en los pueblos que buscan ejercer democráticamente su soberanía para poner fin a la crispación y al enfrentamiento provocado por Aznar. Ceder a las provocaciones y a las presiones del PP echaría de nuevo a la abstención a los que han vuelto a darnos su voto. Defender el Estado del Bienestar es nuestra responsabilidad, nadie cree que va a ser el PP quien lo haga; por el contrario, todos sabemos lo que está haciendo Esperanza Aguirre en Madrid con la Sanidad Pública o lo que ha hecho el PP en Valencia financiando la construcción y el funcionamiento de hospitales privados. Nuestro proyecto sólo puede fundarse en una verdadera política social, de defensa de los servicios públicos frente a quienes en nombre de la liberalización y de la competencia buscan privatizarlos. Para continuar ganando las elecciones y hacer posible la defensa del Estado del Bienestar hay que comprometerse ahora desde el gobierno aportando vía Presupuestos Generales del Estado una financiación suficiente para los servicios públicos, con la defensa y construcción de hospitales y de centros de servicios sociales públicos cien por cien, poner fin a la financiación de la enseñanza privada.
Sin embargo, el anunciado proyecto de Ley Orgánica de la Enseñanza continúa subvencionando la enseñanza privada vía conciertos, en particular la enseñanza en manos de las órdenes religiosas. El Gobierno afirma también que mantendrá y cumplirá generosamente los Acuerdos con la Santa Sede.
El compañero y ministro Jesús Caldera, cede a las presiones de la patronal y anuncia nuevas medidas de flexibilidad laboral y su intención de convertirlas en ley incluso si no hay acuerdo sindical. Esto se enfrenta al posicionamiento del Congreso Confederal de UGT de no aceptar ninguna medida que favorezca los despidos o la flexibilidad y la defensa de las Pensiones y el actual periodo de cálculo.
Con cada concesión que el Partido y el Gobierno hacen al PP, a la Iglesia, a la patronal, la derecha más retrógrada se envalentona, exige a José Luis Rodríguez Zapatero que vaya más lejos en la política que Aznar no pudo continuar aplicando, entre otras cosas porque nuestro Partido se opuso a ello, encabezó las manifestaciones, salió a la calle con los cientos de miles que pedían la dimisión del gobierno Aznar, la derogación de la LODE, de la LOU, de todas las contrarreformas del PP. Respetar el mandato de nuestros electores, defender las políticas socialdemócratas, las conquistas sociales sólo puede fortalecernos; ceder ante la reacción, nos conduce al desastre. Analicemos lo que está ocurriendo en Alemania (SPD), en Francia (PS) o en Inglaterra (PL), aunque no se den las mismas situaciones, el denominador común es el debilitamiento de las organizaciones de los trabajadores. Reflexionemos en los motivos del altísimo abstencionismo que se produce en nuestro país en los procesos electorales, con la excepción del 14-M, y en los que siempre se ve perjudicada la izquierda.
Nos preguntamos ¿En qué nos ha beneficiado ir a la cabeza de la ratificación de la Constitución Europea? ¿Por qué teníamos que ir a la cabeza de Europa en esto cuando vamos a la cola en gasto social?. Creemos que deberíamos sacar las lecciones que se derivan del hecho de que han sido los trabajadores, los sindicatos los que con el voto No en Francia y en Holanda han defendido los derechos de los trabajadores europeos. ¿A caso sería posible la Directiva “Bolkestein” con una Unión de Europa en la que prevaleciesen los derechos sociales y el respeto e incremento del Estado de Bienestar, sobre los intereses de las grandes corporaciones económicas y las multinacionales?.
Compañeros, creemos que estamos en un momento realmente decisivo, que requiere un amplio debate en el seno de la familia socialista, para que pueda ser superada una situación que amenaza profunda y constantemente a nuestro Partido, con conducirlo a la división regional.
El 4 de julio, el compañero José Luis Barreda, presidente de Castilla-La Mancha declaraba: “Estamos en una larga guerra del agua que Castilla-La Mancha va a ganar”. ¿Contra quién es esta guerra? ¿Contra Murcia, Almería y Valencia? ¿La misma guerra de Valencia y Murcia contra Aragón y Cataluña?. Pero el problema de los agricultores de Levante es la especulación urbanística, los campos de golf, la privatización del agua y su encarecimiento, las políticas agrícolas y comerciales impuestas por los acuerdos de la OMC y la PAC que castigan la producción.
El problema de la financiación autonómica, ¿no está enfrentando a Extremadura y Andalucía con Cataluña, Baleares y Valencia? ¿A dónde vamos? ¿La lengua y cuántas cuestiones más se constituyen o pueden constituirse en elementos de división y de enfrentamiento entre regiones y en el interior de cada región o nacionalidad?
Es falso que haya intereses regionales distintos. El Partido Socialista debe salir de este entramado regionalista. Mientras crecen la división y los agravios entre regiones, los enfrentamientos y las “guerras”, los promotores inmobiliarios y las constructoras, las grandes compañías de seguros, los bancos y las multinacionales, toda clase de especuladores y grupos de presión que actúan como mafias, se lucran con la recalificación de terrenos, con la privatización de la sanidad, con la destrucción de las conquistas sociales, y nuestro Partido empieza a convertirse en 17 partidos socialistas, que no pueden sino convertirse en un juguete en manos de quienes esperan lucrarse con estas guerras artificiales, 17 partidos socialistas incapaces de resistir las presiones de los poderes económicos, de las grandes empresas, de las multinacionales.
No podemos consentir esto, si cedemos a las presiones regionalistas, estamos perdidos. Sólo un único Partido Socialista capaz de responder positivamente a la voluntad democrática expresada por la mayoría estos últimos años con la movilización y con el voto, capaz de garantizar la paz y los derechos democráticos de los pueblos al mismo tiempo, capaz de garantizar las conquistas sociales que permiten una vida digna a los trabajadores, un futuro a la juventud y una pensión de jubilación a cargo de la seguridad social suficiente para vivir cómodamente, puede garantizar un futuro en democracia y libertad, la igualdad de derechos para todos, la cohesión social.
Por otra parte, el regionalismo se complementa con el centralismo que niega los derechos a los pueblos. En ningún caso podemos dejar que se nos confunda con la defensa de la unidad de la patria que hace el PP. El compañero Rodríguez Ibarra se lo dijo bien claro a la cúpula del PP: no me manipulen, yo no defiendo la misma unidad de España que Uds.; “si me veo obligado a elegir entre el facha ese de Jiménez Losantos y Carod Rovira, por más diferencias que tenga, prefiero a Carod Rovira.”
Para que el Partido Socialista represente al conjunto de los trabajadores y ciudadanos es necesario que se oponga al centralismo del PP que provoca todo tipo de enfrentamientos (archivo de Salamanca, PHN, etc.) en nombre de la unidad nacional. La unidad de España no puede descansar sobre el ejército o la judicatura que hemos heredado del pasado. La unidad no se puede imponer. No podemos aceptar las ideas de quienes en el interior del Partido defienden la unidad con el PP en este aspecto, el consenso con el PP para abordar cualquier reforma estatutaria, de quienes incluso amenazan con recurrir al ejército para imponer la unidad nacional. No puede haber unidad sin libertad, por eso, para responder a las demandas de los pueblos de España, para representarlos políticamente, se impone la ruptura con las instituciones heredadas del franquismo, con el PP que las representa políticamente.
Nos parece que necesitamos con urgencia instrumentos de diálogo, de reflexión y de acción para que los militantes del Partido podamos recuperar la tradición socialista frente a esta deriva regionalista. En este sentido pretendemos promover iniciativas:
• Por la negociación y el diálogo en el País Vasco, en defensa de la Moción aprobada por el Parlamento.
• Para impedir una nueva reforma laboral, en apoyo a las resoluciones adoptadas en el Congreso Confederal de UGT.
• Por la defensa incondicional de la separación de la Iglesia y del Estado, incluso con la reforma de la Constitución. Un Estado laico no es un Estado multiconfesional. Tiene razón el ministro de Justicia, compañero López Aguilar, cuando dice que hay que hacer una relectura de la Constitución para no reproducir los tiempos del franquismo, tiene razón cuando critica los privilegios de la Iglesia católica y recuerda que apadrinó la guerra civil como una cruzada, estableciendo relaciones con el franquismo.
• Por la defensa de lo Público: Sanidad, Educación, Industria.
• Por una política Medioambiental, desde un punto de vista social. Si algo hemos podido comprobar en el incendio de Guadalajara es que la distribución autonómica de competencias impide abordar catástrofes que no respetan fronteras regionales, que la privatización y subcontratación de los servicios públicos, en este caso contra incendios, acrecienta las tragedias. ¿Quién se opone a que exista un dispositivo público y un plan estatal contra incendios si no es el PP que no quiso que los medios de la Comunidad de Madrid acudieran inmediatamente en apoyo de los de Castilla – La Mancha para luchar contra el incendio en el Alto Tajo?
• Definición del papel que debe jugar el Partido en cada Región para garantizar la unidad de los derechos de los trabajadores, que pasa por la unidad del Partido.
• Por una política que ponga coto a las deslocalizaciones.


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