28 diciembre 2006
24 octubre 2006
11 octubre 2006
Vale la pena?
Compañeros/as:
Atravesamos momentos difíciles, en el que los avances de la izquierda se ven seriamente amenazados por una derecha más liberalista que nunca en lo económico y más belicista y retrógrada que nunca en lo social. Los esfuerzos de J.L Rodríguez Zapatero, apoyado por la mayoría de nuestra sociedad se encaminan, con acierto, hacia la resolución del conflicto vasco, por la vía de la negociación y el diálogo, y hacia una alianza de civilizaciones que ponga fin a las guerras, preventivas o no, que masacran a millones de personas en todo el mundo, mientras otras tantas pierden su vida en los cayucos, en un intento de alcanzar un futuro mejor.
Ante estos esfuerzos, la Derecha tradicional, utilizando su poder económico, armamentístico y religioso, no hace más que torpedear un futuro de paz, alimentando el odio entre los pueblos y animando a una nueva cruzada sin sentido.
Las cárceles ilegales que Bush reconoce haber utilizado en todo el mundo, las guerras preventivas, la masacre en los pueblos del oriente medio, las ofensas papales al Islam, y las declaraciones de J.M Aznar, alentando la violencia contra el mundo islámico y negando la posibilidad de la paz, son sólo algunos ejemplos de una alianza mundial de la Derecha, basada en el poder económico, en la expoliación de los recursos naturales de todos los países, y que utiliza como medio el terrorismo de Estado, para seguir sometiendo a los pueblos a las “reglas de juego pseudo-democráticas” que imponen los poderes económicos de Estados Unidos.
Los socialistas, no podemos por menos que rechazar frontalmente ese pretendido “nuevo orden mundial”, que polariza y extiende la miseria y la enfermedad a millones de trabajadores en todo el mundo, globalizando la injusticia social. En cambio, hemos de apoyar los intentos de Zapatero de trabajar por la paz en el mundo, mediante el debate sereno, la negociación, el diálogo y la resolución de los problemas que sufre la clase trabajadora en todo el mundo, y en especial, en los países en vías de desarrollo.
Por lo anterior, los firmantes de este manifiesto pedimos:
Primero.- Juzgar a Jose María Aznar por “incitación y apología de la violencia” , al defender una cruzada contra el Islam, en sus declaraciones realizadas en EE.UU, alentando un conflicto que en España ya produjo 200 muertos
Segundo.- Apoyar a Jose Luis Rodríguez Zapatero, en la defensa de “una alianza de civilizaciones” que permita la globalización de la paz, la democracia, y la libertad en el mundo, poniendo fin a las guerras y buscando medios de solución a los problemas que provocan la necesidad de emigrar a millones de trabajadores en el mundo, arriesgando la propia vida.
10 octubre 2006
Conflicto en Oriente Proximo
Estimado compañero y Presidente:
Nuevamente nos dirigimos a ti con satisfacción, orgullosos por la posición que estas manteniendo respecto al conflicto bélico desatado en Oriente Próximo, alineándonos, como no podía ser de otra manera, con los países que exigen un Alto el Fuego.
También queremos trasladarte nuestra solidaridad con el compañero Blanco, pues sus palabras han sido corroboradas por el propio ejército israelí con el asesinato de los observadores de la ONU o con el crimen de Qaná, demostrando que en efecto los muertos civiles no son efectos colaterales sino víctimas buscadas. No obstante, la polémica que sus palabras suscitaron ha servido para poner en evidencia a muchas mentes reaccionarias, las cuales por desgracia gozan de influencia (medios de comunicación supuestamente “amigos”, en nuestro propio Partido, etc.) y no es la primera vez que, aun sin ser esa su intención, se suman a la ignominiosa actitud del partido neofranquista en el Congreso.
Cada día se hace más insoportable la escalada bélica del Gobierno de los EE.UU., empujando a la humanidad hacia la barbarie; Afganistán, Irak y ahora Líbano y Palestina, sin olvidar tantos otros conflictos como los existentes en el continente africano. Conflicto éste que no es nuevo, pero que ha tomado unas dimensiones peligrosas, tanto por el riesgo de extensión, como por lo que supone de retroalimentación con el fundamentalismo que dicen querer combatir.
Nos identificamos con la iniciativa que presentaste ante la Asamblea de Naciones Unidas de buscar una “Alianza de Civilizaciones”. Es un objetivo ilusionante y complejo, en el que juegan factores diversos, siendo fundamental el económico. Y como ha quedado claro en la reciente reunión de la OMC, es el Gobierno de los EE.UU., quien impone insolidariamente sus criterios e intereses.
Consideramos que hay que dar un paso firme para alcanzar la deseada “Alianza de Civilizaciones”, y nos preguntamos: ¿Qué mejor iniciativa que retirar las tropas de todos los conflictos ?; ¿Realmente ayudamos al pueblo afgano cuando somos vistos como aliados del invasor?. Para poder avanzar en tu loable iniciativa, ¿no deberíamos romper las relaciones con los estados que utilizan el terrorismo “selectivo” y que no respetan la democracia de sus países vecinos, por incipiente que esta sea?.
Como dijeron nuestros mayores “La Guerra no es de los Pueblos”, la guerra es de los intereses económicos en colisión. ¿Qué intereses tiene el pueblo español en Haití o en Afganistán?. Por ende, consideramos que nuestras tropas debieran volver de inmediato de Afganistán, y nunca apoyar militarmente los intereses de las multinacionales, sea cual fuere el Estado o Nación que las apadrine.
La Comunidad Internacional, esos a los que el Sr. Rajoy considera marginales, debe exigir firmemente al Gobierno de los EE.UU., que desista de poner en riesgo la paz en el mundo; que como director espiritual del Estado Sionista de Israel ordene el cese inmediato de las hostilidades, como única forma para poder exigir a los estados árabes que ordenen a Hezbolá, Hamas o Al Quaeda que cesen en su acción terrorista.
Por otra parte, es quizás el momento, ahora que se está replanteando el proyecto de Constitución Europea, de, otras entre cosas, buscar una política de defensa europea totalmente independiente de los EE.UU., construyendo una estructura de defensa propia, y no poniendo la defensa europea en manos de la OTAN, que es tanto como decir en manos de los EE.UU. Quizás así los pueblos de Europa se identificasen más con el proyecto de Unión Europea.
Somos conscientes de que esta carta puede parecer ingenua, pero es lo que la mayoría de los españoles siente y piensa. Al menos así te lo exponemos quienes la suscribimos, de forma leal, como obligadamente corresponde a los socialistas. Convencidos de la necesidad de dar un giro en la política internacional, como única salida a la nefasta dinámica de violencia generalizada en la que vivimos.
Esperamos te sea útil esta contribución de unos militantes socialistas.
Recibe un fraternal saludo.
28 mayo 2006
Carta al compañero J.L. Zapatero

Secretario General del PSOE
Presidente del Gobierno
Abril del 2006
Estimado compañero y Presidente:
Nos dirigimos a ti con satisfacción, llenos de orgullo y de esperanza después de la declaración de ETA de “alto el fuego permanente”, y en la certeza de que tu compromiso con la mayoría social de este país por conseguir la paz ha sido es y será decisivo.
No son pocos los obstáculos que se están poniendo para que este proceso no culmine exitosamente. Así, los mismos que dicen defender la vida no tienen ningún problema en dar su apoyo a guerras que destruyen países enteros, los que dicen defender la democracia utilizan sus instituciones para negarla, o tratar de enfrentar a los diferentes pueblos de España sobre la base de negar los derechos de éstos, como es el caso del presidente del CGPJ, entre otros.
Desconfiamos de los que ante las posibilidades de paz sólo quieren obstaculizar buscando la renta político-electoral, desconfiamos de los que pretendan alargar más y más el problema vasco. ¿Hasta cuando quieren, los trasnochados del PP, hacer esperar al pueblo, que padece esta situación?, ¿ya no recuerdan la tremenda generosidad de los españoles que sufrieron el franquismo durante 40 años?, ¿qué es precio político?, ¿no se pagó precio cuando nos decían hasta aquí la democracia o vuelta al 36?.
Hoy, aquellos pasan por ser demócratas y están o han estado en puestos de respeto social, como el Senado, alguna gran empresa vinculada a la cosa pública e incluso han presidido una Comunidad Autónoma.
Somos partidarios del dialogo y la negociación. No queremos renunciar a ello, no queremos que pase esta oportunidad, es el momento. Aunque a los que añoran el pasado no le venga bien. Como no les venía bien que fuese consecuencia colateral de la Guerra de Irak el peor atentado terrorista que los españoles hemos sufrido desde el levantamiento militar del 18 de Julio contra el orden democrático establecido.
Apoyaremos todos los pasos que des para desbrozar el camino que nos ha de llevar a una convivencia en paz entre todos los pueblos de nuestro país.
En este sentido entendemos que, seria de una enorme utilidad la supresión de todas las medidas especiales que, en la actualidad mantienen a los presos de ETA alejados de sus familias. Del mismo modo derogar la Ley de Partidos, que excluye de la vida democrática a un sector importantísimo del pueblo vasco, seria fundamental para el resultado exitoso de este proceso, a sí como, dar por finiquitado el Pacto Antiterrorista y por las Libertades dando por superada aquella fase.
Estamos convencidos de que, con la aplicación de estas medidas, recibirías el respaldo mayoritario de toda la sociedad, de la misma forma que lo tuviste cuando ordenaste el regreso de las tropas españolas de Irak.
Esperamos te sea útil esta contribución de unos militantes socialistas
Recibe un fraternal saludo
Declaración de Bilbao 2006


DECLARACIÓN DE BILBAO
Reunidos en Bilbao firmantes del Manifiesto de Silla, tras un fructífero intercambio con otros compañeros socialistas, queremos compartir nuestras reflexiones con cuantos participan del proyecto socialista.
Nuestra responsabilidad como socialistas democráticos
En el Manifiesto de Silla afirmamos: “ante el ataque a los derechos democráticos, el Partido Socialista Obrero Español no puede dar ninguna muestra de debilidad, debe responder a las expectativas abiertas el 14 de marzo-04”.
Es ahora, cuando la derecha reaccionaria extrema sus ataques contra el Gobierno y contra la mayoría de las Cortes, conside¬ramos indispensable el cierre de filas para afirmar que el socialismo hará honor a sus compromisos con los electores, los trabajadores, los ciudadanos de este país, en definitiva su compromiso con la mayoría social.
Para derrotar el asalto de las fuerzas del pasado, nos parece clave garantizar plenamente las libertades democráticas, defender y reforzar las conquistas sociales, allanar el camino al diálogo y la negociación para resolver los grandes problemas pendientes.
Los que acosan y quieren hundir el Gobier¬no, le reclaman que disgregue la función pública con un Estatuto de mínimos, y eso dañaría a los derechos de los ciudadanos. Promueven la privatización, eliminando los servicios públicos mediante la asfixia presupuestaria. Allanan el terreno con directivas como la “Bolkestein”. Las multinacionales del automóvil reclaman la desreglamentación laboral total, para poder maximizar su beneficio a costa de los costes laborales, destruyendo empleo y/o deslocalizando la producción a otros países. Es necesario que nuestro Gobierno tome como una prioridad la defensa de la industria del automóvil, la energía, y que defienda los puestos de trabajo.
Nos parece importante superar la tentación de zafarnos de las presiones de la derecha haciendo concesiones que menos¬caben nuestra sintonía con la mayoría progresista y democrática. Ceder es disgregar la base del socialismo y comprometer la convivencia. Ceder es perder.
No podemos ocultar que nos preocupan los compromisos del Gobierno con las patronales de negocios privados de la enseñanza, con la Iglesia, y la precariedad insostenible en que queda el sistema de salud tras un acuerdo de financiación que no está a la altura de nuestros compromisos electorales. Constituyendo esto último la contradicción fundamental entre Estado de Bienestar y Modelo actual Europeo.
Constatamos que las fuerzas reaccionarias, en manifiesta minoría, buscan apoyos al margen y en contra de los mecanismos democráticos. La mayoría elegida por los ciudadanos se ve bombardeada desde los tribunales, el poder judicial, el Consejo de Estado, mandos militares la patronal, y sufre injerencias de otros elementos que nada tienen que ver con la mayoría de la sociedad.
Los poderes económicos pretenden dictar lo que el Gobierno debe hacer. Y hay una injerencia internacional sin precedentes. El embajador de Bush vino con una “lista de tareas” y ahora un embajador extraordinario quiere dictar la política de España en América Latina. El Vaticano exige, contra un creciente clamor democrático, más financiación pública. Y sobre todo no pasa día sin que la Unión Europea imponga medidas contrarias a lo que los electores y la mayoría trabajadora esperan de este Gobierno.
Todo esto sólo se puede contrarrestar reforzando la cohesión de la gran mayoría con medidas que correspondan a sus intereses, como las que enumeraba ya el Manifiesto de Silla y en los textos que componen el Boletín “Tribuna Socialista”, que hoy 25 de febrero comienza su andadura.
La defensa del Gobierno y de los ayuntamientos socialistas
Los ataques de la derecha no nos dan miedo. Sí nos preocupa el eco que esos ataques hallan en la izquierda.
¿Es admisible que dirigentes sindicales se deshagan en elogios del gobierno de Aznar o, como la semana pasada un sindicalista catalán, del anterior gobierno de Pujol? ¿Y que dirigentes del PSOE manifiesten nostalgia por esos gobiernos?
Es un hecho que grupos mediáticos, supuestamente amigos, concentran toda su propaganda en exigir que el PSOE pacte con el PP, que haga suya la política del PP en nombre del consenso, de las víctimas o de qué dirán en Bruselas. Pero ¿no es un error secundar esa campaña en nombre del socialismo?
El máximo argumento de esos falsos amigos son las elecciones municipales de 2007 y 2008. Pero la amenaza para las candidaturas socialistas viene de los que quieren separarnos de nuestros electores. Votan los 18 millones de trabajadores, los 3 millones de autónomos, no las constructoras, y multinacionales en general. Por tanto lo que amenaza nuestras candidaturas es que la especulación siga dominando la vivienda, que la electricidad y el agua se encarezcan, que la precariedad y la subcontratación sigan haciendo estragos, que el dinero de la sanidad y la enseñanza pública vaya a engordar negocios privados.
Defendamos al Gobierno y a los ayuntamientos socialistas apoyando todas las medidas que corresponden a las exigencias de la mayoría social.
El socialismo democrático y la cuestión territorial
Los enemigos de la democracia intentan utilizar los problemas nunca resueltos de Cataluña y Euskadi para dinamitar al gobierno Zapatero, al PSOE y la convivencia entre los pueblos.
Nadie puede subvalorar esa amenaza. El acuerdo sobre el “estatut” se hace bajo la amenaza de la cúpula militar, que utiliza a un general a punto de ser jubilado. Constatamos que el discurso del general Mena no ha sido un hecho anecdótico, ha contado con complicidades institucionales e internacionales que debemos tener presentes.
Como socialistas, no debemos propiciar el enfrentamiento, debemos ser intransigentes en eso. Confiamos en los vínculos tejidos en la lucha común por la democracia y el progreso. Partimos del acervo común de los trabajadores de este país, de sus conquistas sociales, de las libertades y derechos democráticos que juntos hemos conquistado, y que incluyen la seguridad social de todos y el sistema de negociación colectiva de todos, amenazado desde el Decretazo que provocó la Huelga del 20-J-02.
Debemos defender este patrimonio común, y eso exige la unidad de los trabajadores y los aliados de la clase trabajadora. La mayoría social somos partidarios de la democracia en toda España. Por eso saludamos la decisión de las direcciones de UGT Euskadi y el sindicato nacionalista LAB de reunirse para abordar el papel del sindicalismo obrero en la superación de esta situación política.
La crispación entre los pueblos y dentro de cada pueblo, amenaza esa unidad y hace el juego de los que quieren destruir las conquistas comunes. Por eso el socialismo democrático tiene la responsabi¬lidad de ir hasta el final en el diálogo y la negociación, dando la palabra a los pueblos. Nosotros no podemos tener miedo de la voluntad de los catalanes o de los vascos. Y a partir de ahí podemos desautorizar a quienes inculcan en Cataluña o en el País Vasco la desconfianza en los trabajadores y progresistas de toda España.
No admitimos que se denigre a los socialistas catalanes y al gobierno catalán que, más allá de sus aciertos o errores, es una conquista del socialismo, de la izquierda y del pueblo catalán. Los enemigos de la convivencia quieren acabar con ese gobierno para luego acabar con el gobierno Zapatero.
Nos preocupa que algunos, al socaire de las presiones de la reacción, pretendan atar el socialis¬mo a las fuerzas de la derecha “liberal” y clerical que durante veintitrés años sembraron la división y el enfrentamiento entre los pueblos, bloquearon el progreso, chantajearon al gobierno González para que recortase los gastos sociales y fueron el mejor apoyo del gobierno Aznar.
Queremos que nuestro Gobierno mantenga las manos libres de ese tipo de ataduras para satisfa¬cer las aspiraciones democráticas del pueblo catalán, de las que son un indicio la multitudinaria manifestación de Barcelona.
Por otra parte, vemos cómo sectores reaccionarios atrincherados en el aparato judicial y otras fuerzas quieren cortocircuitar la iniciativa del Gobierno de abrir un proceso de diálogo y negocia¬ción en el País Vasco. No podemos sino recordar que todos los pueblos de España volvieron la espalda a la campaña de manifestaciones antiterroristas de Aznar. Recordamos también la manifestación de un millón en Barcelona exigiendo diálogo tras el asesinato del compañero Ernest Lluch. Y a los que pretenden acomplejarnos con sus baladronadas patrióticas, les recordamos que las encuestas dan un 3,5% de jóvenes dispuestos a sacrificarse por la unidad de España, porque esa no es la preocupación de la mayoría, es una campaña que trata de provocar artificialmente el enfrentamiento.
Quieren desnortarnos. Pero el socialismo tiene el compromiso de allanar el camino a la convivencia entre los pueblos mediante el diálogo y la democracia.
Sí es cierto que 30 años de autonomías han creado un terreno abonado para las manipula¬ciones, para las campañas de todas las derechas. Los errores cometidos en ese sentido no deben profundizarse. Pero la unidad para superar esas fisuras sólo puede conseguirse movilizando a los pueblos por la libertad de todos, por la capacidad de decidir de cada pueblo y de todos juntos.
Por último, afirmamos que la unidad es también necesaria dentro del Partido Socialista Obrero Español. Por ello, la única voluntad de los firmantes del Manifiesto de Silla es la de unificar las posiciones de izquierda en el partido, configurando un referente ilusionante y de izquierdas para los miles de afiliados que han caído en el hastío y han abandonado la militancia. Así como para los millones de electores, pertenecientes a la mayoría social, que desisten de acudir a las urnas en las contiendas electorales.
Sólo conocemos un método para hacer la unidad de la izquierda: El debate libre y democrático, huyendo de la triquiñuela burocrática, y con el máximo respeto a los estatutos y resoluciones de los congresos.
Insistimos, el objetivo no es un nuevo grupo, una nueva “familia”. Tenemos un Partido centenario, a caballo entre tres siglos de historia en España y con vínculos en las raíces más profundas del socialismo internacional e internacionalista.
Tenemos muy presente el “tsunami” político que han sufrido y/o están sufriendo otros partidos socialista europeos, véanse los ejemplos de Alemania, Francia o Portugal. Cada uno de ellos a su modo, pero todos con nefastas consecuencias para el socialismo y para el Estado de Bienestar. La más grave, el escisionismo en el SPD alemán. La unidad es incompatible con la escisión.
Bilbao, 24 de febrero de 2006
27 mayo 2006
Manifiesto de Silla
La primera constatación a hacer es que, desde el momento de la victoria electoral del PSOE en marzo de 2004, el PP y todos los nostálgicos del gobierno Aznar se emplean con dureza y a fondo para tratar de impedir y combatir cualquier medida adoptada por el Gobierno, y para atacar al Partido Socialista por cualquier motivo o excusa.. En ningún momento han aceptado el triunfo socialista en las urnas; han cuestionado su legitimidad desde la misma noche electoral.
La ofensiva de la derecha recalcitrante, de la Iglesia, de la patronal, que encuentran su expresión política natural en el PP, ha arreciado desde que el 17 de mayo el Parlamento aprobara una moción que posibilita dar solución al conflicto en Euskadi mediante la negociación y el diálogo.
El 4 de junio, escudándose tras sus asociaciones de víctimas del terrorismo, el PP organizó una manifestación en Madrid con el objetivo de impedir cualquier solución que no sea la vía policial para volver a la era Aznar, al enfrentamiento, a la manipulación política del terrorismo con fines partidistas, contundentemente rechazada los días 12 al 14 de marzo-04 por los trabajadores y todos los ciudadanos progresistas.
El 18-Jun-05, los obispos y el PP convocaban manifestación contra el Gobierno, por la anulación de la ley sobre los matrimonios homosexuales, en defensa de “la familia” y para exigir que se sigan manteniendo los privilegios de la Iglesia, en particular la financiación a cargo de los PP.GG del Estado de la Iglesia y la enseñanza religiosa.
Desde las organizaciones de la izquierda, y principalmente desde nuestro Partido, no podemos permanecer neutrales en esta situación, así lo han entendido diversos congresos de UGT que han aprobado Resoluciones en defensa del diálogo y de la plena libertad de partidos. Es seguro que la mayoría de la población se lanzaría a la calle contra la escalada antidemocrática del PP secundando un llamamiento del PSOE.
Por esto mismo, el Partido Socialista no puede dar ninguna muestra de debilidad, debe responder a las expectativas abiertas el 14 de marzo-04, como lo hicieron los votantes exigiendo la retirada de las tropas de Irak. Nuestro partido tiene hoy la responsabilidad de dar muestras de la audacia que tuvieron los trabajadores y la juventud el día 20 de junio de 2002 contra el Decretazo de Aznar, ó los días 12 y 13 de marzo-04 enfrentándose a la antidemocracia del PP; José Luis Rodríguez Zapatero debe dar una salida negociada a la violencia en el País Vasco, derogar la Ley de Partidos para permitir la solución de los problemas a los que se enfrenta la sociedad. Sin diálogo, sin negociación, sin plenas libertades políticas y sindicales no tendremos la paz que necesitamos para resolver los problemas acumulados y acrecentados por los gobiernos de Aznar. ¿Podemos aceptar que un juez de la Audiencia Nacional admita a trámite una querella de la Asociación de víctimas del Terrorismo a favor de la ilegalización del Partido Comunista de las tierras Vascas contra el criterio de la Fiscalía?. La reacción busca boicotear desde todos los terrenos cualquier solución negociada al problema vasco.
Todavía hay sindicalistas procesados por la huelga del 20 J. El PSOE apoyó esa huelga, ¿por qué los fiscales no retiran ya todas las acusaciones que pesan sobre ellos?.
Hoy es posible, apoyándonos en la mayoría democrática que nos dio su voto, detener el proceso de crispación y de pérdida de conquistas sociales impulsado por el PP, hay que defender el Estado de Bienestar y recuperar lo perdido estos años.
Tras la era Aznar, nuestra llegada al gobierno ha supuesto un cambio que despierta expectativas en los trabajadores, en la juventud y en los pueblos que buscan ejercer democráticamente su soberanía para poner fin a la crispación y al enfrentamiento provocado por Aznar. Ceder a las provocaciones y a las presiones del PP echaría de nuevo a la abstención a los que han vuelto a darnos su voto. Defender el Estado del Bienestar es nuestra responsabilidad, nadie cree que va a ser el PP quien lo haga; por el contrario, todos sabemos lo que está haciendo Esperanza Aguirre en Madrid con la Sanidad Pública o lo que ha hecho el PP en Valencia financiando la construcción y el funcionamiento de hospitales privados. Nuestro proyecto sólo puede fundarse en una verdadera política social, de defensa de los servicios públicos frente a quienes en nombre de la liberalización y de la competencia buscan privatizarlos. Para continuar ganando las elecciones y hacer posible la defensa del Estado del Bienestar hay que comprometerse ahora desde el gobierno aportando vía Presupuestos Generales del Estado una financiación suficiente para los servicios públicos, con la defensa y construcción de hospitales y de centros de servicios sociales públicos cien por cien, poner fin a la financiación de la enseñanza privada.
Sin embargo, el anunciado proyecto de Ley Orgánica de la Enseñanza continúa subvencionando la enseñanza privada vía conciertos, en particular la enseñanza en manos de las órdenes religiosas. El Gobierno afirma también que mantendrá y cumplirá generosamente los Acuerdos con la Santa Sede.
El compañero y ministro Jesús Caldera, cede a las presiones de la patronal y anuncia nuevas medidas de flexibilidad laboral y su intención de convertirlas en ley incluso si no hay acuerdo sindical. Esto se enfrenta al posicionamiento del Congreso Confederal de UGT de no aceptar ninguna medida que favorezca los despidos o la flexibilidad y la defensa de las Pensiones y el actual periodo de cálculo.
Con cada concesión que el Partido y el Gobierno hacen al PP, a la Iglesia, a la patronal, la derecha más retrógrada se envalentona, exige a José Luis Rodríguez Zapatero que vaya más lejos en la política que Aznar no pudo continuar aplicando, entre otras cosas porque nuestro Partido se opuso a ello, encabezó las manifestaciones, salió a la calle con los cientos de miles que pedían la dimisión del gobierno Aznar, la derogación de la LODE, de la LOU, de todas las contrarreformas del PP. Respetar el mandato de nuestros electores, defender las políticas socialdemócratas, las conquistas sociales sólo puede fortalecernos; ceder ante la reacción, nos conduce al desastre. Analicemos lo que está ocurriendo en Alemania (SPD), en Francia (PS) o en Inglaterra (PL), aunque no se den las mismas situaciones, el denominador común es el debilitamiento de las organizaciones de los trabajadores. Reflexionemos en los motivos del altísimo abstencionismo que se produce en nuestro país en los procesos electorales, con la excepción del 14-M, y en los que siempre se ve perjudicada la izquierda.
Nos preguntamos ¿En qué nos ha beneficiado ir a la cabeza de la ratificación de la Constitución Europea? ¿Por qué teníamos que ir a la cabeza de Europa en esto cuando vamos a la cola en gasto social?. Creemos que deberíamos sacar las lecciones que se derivan del hecho de que han sido los trabajadores, los sindicatos los que con el voto No en Francia y en Holanda han defendido los derechos de los trabajadores europeos. ¿A caso sería posible la Directiva “Bolkestein” con una Unión de Europa en la que prevaleciesen los derechos sociales y el respeto e incremento del Estado de Bienestar, sobre los intereses de las grandes corporaciones económicas y las multinacionales?.
Compañeros, creemos que estamos en un momento realmente decisivo, que requiere un amplio debate en el seno de la familia socialista, para que pueda ser superada una situación que amenaza profunda y constantemente a nuestro Partido, con conducirlo a la división regional.
El 4 de julio, el compañero José Luis Barreda, presidente de Castilla-La Mancha declaraba: “Estamos en una larga guerra del agua que Castilla-La Mancha va a ganar”. ¿Contra quién es esta guerra? ¿Contra Murcia, Almería y Valencia? ¿La misma guerra de Valencia y Murcia contra Aragón y Cataluña?. Pero el problema de los agricultores de Levante es la especulación urbanística, los campos de golf, la privatización del agua y su encarecimiento, las políticas agrícolas y comerciales impuestas por los acuerdos de la OMC y la PAC que castigan la producción.
El problema de la financiación autonómica, ¿no está enfrentando a Extremadura y Andalucía con Cataluña, Baleares y Valencia? ¿A dónde vamos? ¿La lengua y cuántas cuestiones más se constituyen o pueden constituirse en elementos de división y de enfrentamiento entre regiones y en el interior de cada región o nacionalidad?
Es falso que haya intereses regionales distintos. El Partido Socialista debe salir de este entramado regionalista. Mientras crecen la división y los agravios entre regiones, los enfrentamientos y las “guerras”, los promotores inmobiliarios y las constructoras, las grandes compañías de seguros, los bancos y las multinacionales, toda clase de especuladores y grupos de presión que actúan como mafias, se lucran con la recalificación de terrenos, con la privatización de la sanidad, con la destrucción de las conquistas sociales, y nuestro Partido empieza a convertirse en 17 partidos socialistas, que no pueden sino convertirse en un juguete en manos de quienes esperan lucrarse con estas guerras artificiales, 17 partidos socialistas incapaces de resistir las presiones de los poderes económicos, de las grandes empresas, de las multinacionales.
No podemos consentir esto, si cedemos a las presiones regionalistas, estamos perdidos. Sólo un único Partido Socialista capaz de responder positivamente a la voluntad democrática expresada por la mayoría estos últimos años con la movilización y con el voto, capaz de garantizar la paz y los derechos democráticos de los pueblos al mismo tiempo, capaz de garantizar las conquistas sociales que permiten una vida digna a los trabajadores, un futuro a la juventud y una pensión de jubilación a cargo de la seguridad social suficiente para vivir cómodamente, puede garantizar un futuro en democracia y libertad, la igualdad de derechos para todos, la cohesión social.
Por otra parte, el regionalismo se complementa con el centralismo que niega los derechos a los pueblos. En ningún caso podemos dejar que se nos confunda con la defensa de la unidad de la patria que hace el PP. El compañero Rodríguez Ibarra se lo dijo bien claro a la cúpula del PP: no me manipulen, yo no defiendo la misma unidad de España que Uds.; “si me veo obligado a elegir entre el facha ese de Jiménez Losantos y Carod Rovira, por más diferencias que tenga, prefiero a Carod Rovira.”
Para que el Partido Socialista represente al conjunto de los trabajadores y ciudadanos es necesario que se oponga al centralismo del PP que provoca todo tipo de enfrentamientos (archivo de Salamanca, PHN, etc.) en nombre de la unidad nacional. La unidad de España no puede descansar sobre el ejército o la judicatura que hemos heredado del pasado. La unidad no se puede imponer. No podemos aceptar las ideas de quienes en el interior del Partido defienden la unidad con el PP en este aspecto, el consenso con el PP para abordar cualquier reforma estatutaria, de quienes incluso amenazan con recurrir al ejército para imponer la unidad nacional. No puede haber unidad sin libertad, por eso, para responder a las demandas de los pueblos de España, para representarlos políticamente, se impone la ruptura con las instituciones heredadas del franquismo, con el PP que las representa políticamente.
Nos parece que necesitamos con urgencia instrumentos de diálogo, de reflexión y de acción para que los militantes del Partido podamos recuperar la tradición socialista frente a esta deriva regionalista. En este sentido pretendemos promover iniciativas:
• Por la negociación y el diálogo en el País Vasco, en defensa de la Moción aprobada por el Parlamento.
• Para impedir una nueva reforma laboral, en apoyo a las resoluciones adoptadas en el Congreso Confederal de UGT.
• Por la defensa incondicional de la separación de la Iglesia y del Estado, incluso con la reforma de la Constitución. Un Estado laico no es un Estado multiconfesional. Tiene razón el ministro de Justicia, compañero López Aguilar, cuando dice que hay que hacer una relectura de la Constitución para no reproducir los tiempos del franquismo, tiene razón cuando critica los privilegios de la Iglesia católica y recuerda que apadrinó la guerra civil como una cruzada, estableciendo relaciones con el franquismo.
• Por la defensa de lo Público: Sanidad, Educación, Industria.
• Por una política Medioambiental, desde un punto de vista social. Si algo hemos podido comprobar en el incendio de Guadalajara es que la distribución autonómica de competencias impide abordar catástrofes que no respetan fronteras regionales, que la privatización y subcontratación de los servicios públicos, en este caso contra incendios, acrecienta las tragedias. ¿Quién se opone a que exista un dispositivo público y un plan estatal contra incendios si no es el PP que no quiso que los medios de la Comunidad de Madrid acudieran inmediatamente en apoyo de los de Castilla – La Mancha para luchar contra el incendio en el Alto Tajo?
• Definición del papel que debe jugar el Partido en cada Región para garantizar la unidad de los derechos de los trabajadores, que pasa por la unidad del Partido.
• Por una política que ponga coto a las deslocalizaciones.





